Discurso de Navidad del presidente de la Ciudad, Eduardo de Castro

Buenas noches:
Hoy es, probablemente, el primer día que estáis con uno de vuestros familiares más queridos después de mucho tiempo.

De mucho tiempo y de mucha incertidumbre. Y también de miedo. Del miedo y dolor que nos provoca escuchar y hablar todos los días, desde hace más de nueve meses, de contagios, de ingresos en UCI y de personas fallecidas.

Vaya por delante el sentido pésame del Gobierno de Melilla por todos los que nos han dejado y nuestro sincero cariño a sus familias.

Vivimos un 2020 aciago. Una pandemia mundial que nos hace retroceder unos cien años para encontrar algo similar en los libros de Historia; en las crónicas de la época. COVID-19 es el virus que nos ha destrozado por dentro y por fuera. Que ha desmontado nuestra manera de vivir. Que ha desnudado nuestros sentimientos.

COVID-19 nos ha cambiado todo. Desde lo más elemental hasta lo más accesorio. Desde la manera de ir al supermercado, o a la farmacia, a la forma de viajar. Nos encerró en casa; nos prohibió salir
a la calle. No sabemos si nada volverá a ser igual; lo que sí sabemos es que hoy todo es diferente. También estas fiestas.

Esperábamos esta Navidad para volver a estar con los nuestros. Pero los epidemiólogos, los médicos, los científicos, los expertos… llevan semanas pidiéndonos, suplicándonos, prudencia. Responsabilidad. Contención en los sentimientos. E incluso posponer los reencuentros tan característicos, y sentidos, de las fechas navideñas.

Nos dicen que los besos y los abrazos volverán. Que volveremos a estar cerca. Pero que esta es una Navidad con mascarilla. Con distancia de seguridad entre nosotros. De grupos reducidos… por muy grandes que sean las familias. De lavado, constante, de manos. De vigilancia de síntomas. De cuidarnos los unos a los otros. De cuidarnos todos.
El esfuerzo, máxime después de un año tan complicado, es ingente. Pero no hacerlo nos llevará a una tercera ola que todos tememos y que nadie quiere.
Desconocido para la ciencia, con todo lo que ello supone, COVID-19 es el funesto protagonista de un año de decisiones políticas muy difíciles, duras e inimaginables. Decisiones políticas porque somos los políticos los que tenemos esa responsabilidad, pero siempre guiados por criterios científicos.

Porque esta pandemia es una guerra epidemiológica, no ideológica. Aquí no caben ni siglas ni colores políticos. Ya habrá tiempo para ello… Pero ni ha sido, ni es, momento de reproches ni de
ataques desde la oposición. Sí de críticas, a ser posible, constructivas.

Son momentos de sumar, no de restar. De arrimar el hombro. De ayudar: no a los gobernantes, sino a los ciudadanos. Para eso estamos -o debemos estar- en política, ya sea con responsabilidad
de Gobierno o en la oposición, imprescindible en un sistema democrático.

Sé que aún cuesta creer. Pero si de algo podéis estar seguros, melillenses, es de que saldremos de esta. Y lo haremos con una ciudad más justa y más libre.
Melillenses, es la segunda vez que me dirijo a vosotros como presidente en Nochebuena. Y hoy, como hace hoy un año, os afirmo, con honestidad y rotundidad, que el Gobierno que presido
trabaja desde el primer día con un horizonte nítido: reconstruir una Melilla a ratos rota; hacer de la nuestra una ciudad mejor para todos; sentar las bases y construir los cimientos de una urbe que sea, de verdad, del y para el siglo XXI.

Es cierto que la pandemia nos ha frenado. Es cierto que COVID-19 nos ha obligado a rediseñar la legislatura. Es cierto que ambiciosos proyectos se quedarán en el tintero. Pero si en algo trabaja este Gobierno, es en una Melilla que no deje a nadie atrás. Eso es lo más importante.

Hoy sabemos que lo que nos ha pasado no es incompatible con la ciudad de futuro que queremos. Sirvan tres ejemplos como guía de esa hoja de ruta.
El Plan General de Ordenación Urbana, que se renovará después de 25 años.

 

El Plan Estratégico 2020-2029, cuyas ponencias empezaron este mes de diciembre, en el que queremos que participe toda la sociedad civil y, como ya anuncié, convocaré la Junta de Portavoces para hacer partícipes a todos los grupos políticos con representación en la Asamblea.

Y los Presupuestos de la Ciudad para 2021, que son, en términos absolutos, los más elevados en inversiones, en protección a las familias y para luchar contra la pobreza.

Turismo, comercio, economía, violencia de género, infraestructuras, seguridad, brecha digital, diferencias sociales… son muchos, muchísimos, los retos a los que hemos de hacer frente para alcanzar una Melilla mejor para todos. Estamos en ello; estamos con ellos. Somos conscientes de las preocupaciones de los diferentes sectores de la sociedad. Nos encantaría ir más rápido, creedme, pero a los tiempos propios de la Administración hay que sumar el
contratiempo que ha supuesto la pandemia.

No es excusa, y es por ello que os pido paciencia. Sé que es más fácil pedirla que concederla. Pero este Gobierno hará todo lo que esté en su mano, y más, para cumplir todas y cada una de las
palabras que os hemos dado.

La cooperación y la comunicación constante con el Gobierno de la Nación son dos ejemplos que demuestran que lo que más nos importa son las personas.
Lo que nos mueve sois los melillenses. Mayores y jóvenes. Desempleados y trabajadores. Mujeres y hombres. Trabajamos por y para vosotros. Por vuestro bienestar. Para vuestro futuro.
Melilla seguirá siendo una ciudad en la que cabemos todos. Musulmanes, judíos, hindúes y gitanos: sabemos que compartís con la comunidad cristiana la celebración de la Navidad, al igual
que nosotros nos sentimos parte de vuestras tradiciones.

La convivencia de culturas es nuestra imagen ante el mundo. Como también lo sois todos los que, desde el triunfo en vuestro ámbito, lleváis por bandera el nombre de Melilla: gracias por ser
nuestros mejores embajadores.
Por supuesto, quiero tener un especial recuerdo para los sanitarios y todos los trabajadores esenciales que durante estos meses nos habéis hecho la vida más fácil.

Gracias, también, a los cuerpos y fuerzas de seguridad, a los servicios de emergencias, que nos cuidáis cada día. También esta noche, en la que muchos de vosotros renunciáis a estar con los
vuestros para cuidar de todos.

Mi ánimo y apoyo a quienes desde una cama o un hospital lucháis por recuperar la salud perdida. Y después de lo vivido este 2020 deseo, de corazón, que 2021 sea un año mejor para todos.

Miremos, desde el presente, al futuro con optimismo. Entre todos estamos construyendo una Melilla mejor.

Confío en vuestra responsabilidad, melillenses. Disfrutad de estas fechas desde la precaución y el respeto a las normas. Solo así protegemos nuestro bien más preciado: la salud.

Feliz Navidad.

 

Una respuesta a “Discurso de Navidad del presidente de la Ciudad, Eduardo de Castro”

  1. En este tradicional mensaje del 24 de diciembre, es esta la primera vez que entro en sus hogares, negocios o puestos de trabajo como presidente de la Ciudad. Encaramos la ultima semana de 2019, un ano de cambio, el ano del cambio en nuestra ciudad. Porque, despues de casi dos decadas, los melillenses dijeron, con sus votos el pasado 26 de mayo, que apostaban por otra manera de hacer ciudad. Que querian que el dinero publico, los recursos de todos, se gestionaran de otra forma. Que donde antes habia mayorias absolutas, o casi, era necesario dejar paso a un Gobierno que representara mejor los intereses de todos los melillenses.