Eduardo de Castro ha tomado posesión como presidente esta mañana en el Salón Dorado, con la presencia de la Ministra de Industria, comercio y turismo, Reyes Maroto y la ausencia del grupo popular

Eduardo De castro, toma posesión como presidente de la Ciudad

Eduardo de Castro ha tomado posesión como presidente esta mañana en el Salón Dorado, con la presencia de la Ministra de Industria, comercio y turismo, Reyes Maroto y la ausencia del grupo popular.

La Ministra de Industria, Comercio y Turismo ha sido la primera en tomar la palabra en el acto de toma de posesión del presidente de Castro. A él le ha ofrecido la cooperación y colaboración con el Gobierno de Pedro Sanchez. Y le ha deseado que su gobierno sea ejemplo de convivencia, integración, desarrollo económico y social.

El presidente de la ciudad ha comenzado su discurso lamentando la ausencia de Juan José Imbroda, a quien confiesa le hubiera gustado agradecerle públicamente sus años al frente del gobierno y desearle suerte en el camino que ahora emprenda. Señalaba que el camino será largo y tortuoso, pero prefiere tener esperanza y no miedo. Porque cree en que el diálogo, es la mejor forma de cerrar viejas heridas. Señala estar  convencido, y habla en nombre de todos los miembros del próximo gobierno, de que las diferencias sociales, políticas y religiosas, más que una debilidad, serán una fortaleza contra aquellos que no toleran que la democracia también es perder. De Castro ha agradecido la confianza depositada en él. Señala que esta es la opción más legítima. Una opción plural, quizá con planteamientos diferentes, pero con un objetivo común: Melilla y sus melillenses. Ha reseñado que tendrán que combatir con diálogo, pasiones enfrentadas, aplacar con realidades los sentimientos más negativos hacia este gobierno, construir nuevas lealtades, curar heridas, cerrar grietas y asumir de una vez que el futuro de Melilla no pasa por imponer una mayoría absoluta, sino por mantener viva la convivencia mestiza que nos acompaña más de 5 siglos. De Castro se compromete a asumir ese liderazgo. No le teme al diálogo ni a quienes insisten en el discurso pobre del miedo.

Finalizaba su discurso asegurando que lo que está a punto de comenzar no se ha visto nunca en la ciudad de Melilla. Pero si de algo está seguro es de que la democracia solamente se refuerza con más democracia. Y si dentro de cuatro años los tienen que recordar por algo, que sea, decía, por ser el gobierno de la generosidad que devolvió la voz y la dignidad a los melillenses.